Tengo que reconocer que al regresar no resistí ver a mi TW en el estado que habia quedado luego de pisar varios caminos polvorientos y decidí darle la limpieza que se merecía por tanto placer que me había brindado en tan hermosa experiencia.
Así enterita ingresó al garage de casa.


Comenzó el desarme.


La cadena imprecionante lo reseca y llena de arena


Acá se puede apreciar la tierra que tenía debajo de los plásticos.


El motor un asco de sucio.










