Estimado señor Jose Luis Colombatti, estimados bomberos, estimados servidores publicos:
“Servidor publico”, sujeto y predicado que los define a ustedes; “Servidor”: persona que sirve, que ayuda, que es generosa; y “Publico”: que sirven y ayudan con generosidad a lo público, al pueblo sin distinciones; eso son ustedes, con todas las letras. En los recientes incendios forestales de fines de Agosto que se abatieron masivamente sobre las sierras de Cordoba, con peligro cierto de llegar los mismos hasta los mismísimos centros de los grandes poblados serranos, un grupo de hombres y mujeres, una raza particular de gente con auténtica vocación de servir a los demás, enfrentó cara a cara y cuerpo a cuerpo a las mas terribles fuerzas de la naturaleza, a fuegos feroces, intensos y ziszagueantes que pusieron en inminente riesgo propiedad y la vida misma de las poblaciones de nuestras Sierras.
Todos pudimos ver por la televisión y los diarios las tremendas imágenes de ustedes en medio de los incendios, enfrentando con sus mochilas con agua a llamaradas que los superaban varios metros en altura, a merced de que un cambio repentino de viento los colocase en una repentina prisión de fuego de la cual sería imposible escapar.
Todos nos conmovimos con esa tapa de diario que los mostraban en una capilla, rezando compungidos sabiendo que estaban, sin verso, cara a cara con la muerte, que los acechaba ahí nomás, afuerita mismo de esa capilla. A todos se nos hizo un nudo en la garganta escuchando el relato de cómo un grupo de ustedes, rodeados sin salida por las llamas, tuvieron que tirarse en un tanque australiano y esperar sumergidos que el fuego mortal pase por encima de sus cabezas.
También todos nos entristecimos cuando nos enterábamos de los ingratos momentos que tuvieron que pasar ustedes, debido a que algunas gentes afectadas por los incendios, en su desesperación los increpó y hasta agredió por no dirigir las autobombas hacia sus propiedades que se estaban quemando, ya que ustedes tenían que tomar duras y penosas decisiones respecto a prioridades de atención; o sea que no solo que arriesgaban ustedes sus vidas a cada minuto, sino que encima a veces hasta recibían un repudio de la comunidad para la cual ustedes se la jugaban hasta el pellejo.
Todo eso ya pasó, los incendios dejaron su enorme secuela de destrucción, pero gracias a la abnegada accion de los bomberos de Villa Ciudad de America y demás destacamentos cordobeses, fueron cientas las propiedades salvadas de las llamas, pero por sobre todo, se conservó el mayor de los valores posible, la vida de la gente. Todo ya pasó, aunque desgraciadamente sabemos que ello es momentáneo, que seguramente en tiempos futuros mas tarde o mas temprano la naturaleza volverá a intentar cobrarse lo suyo, y otra vez ustedes volverán a arriesgar lo mas valioso que se puede arriesgar, la propia vida, la propia integridad física, y lo harán seguramente sin recibir grandes reconocimientos y hasta con reproches de gente afectada que, por las graves perdidas que sufren, les cuesta comprender que ustedes deban tomar duras prioridades de atención cuando el fuego ataca masivamente, al mismo tiempo y por todos lados.
Nosotros no somos solo un grupo de motociclistas, somos también ciudadanos, que como tales y aprovechando nuestra capacidad de juntarnos y movilizarnos, quisimos hoy expresarles personalmente a ustedes nuestro agradecimiento, queridos bomberos, por todo lo que hacen por la ciudadanía y sin el merecido reconocimiento a cambio. Estense ustedes seguros que en este pequeño acto de agradecimiento se vería reflejada la inmensa mayoría de nuestra sociedad, la cual si tuviera un elemento aglutinante como lo es el Club Twister para nosotros, de seguro también se movilizaría para expresarles cara a cara su agradecimiento para con ustedes; tengan la seguridad, estimados Servidores Publicos, de que hoy en nuestro nombre, están recibiendo unas sentidas ¡Gracias! de parte de toda la sociedad.
Cordoba, Villa Ciudad de America, 20 de Septiembre de 2009
CLUB TWISTER ARGENTINA – FILIAL CÓRDOBA
PIRATON