La cuestión de que estábamos solo a 2 kms de un pueblito llamado San Jerónimo del Sauce y por lo tanto decidimos trasladarnos hasta allí, yo con la moto a cuesta, mientras tanto Tato tuvo que regresar a Villa María por cuestiones laborales y Stella fue a buscar una gaseosa porque el calor y el sol eran inclementes y en consecuencia quedé con unas hermosas quemaduras en el rostro, brazos y cuello y una cuantas picaduras de jejenes. Llegado al pueblo fuimos muy bien atendidos por los lugareños que ocasionalmente estaban allí haciendo sobremesa y disfrutando del día.
Para resumir les cuento que Samurai ni bien pudo desocuparse se llegó hasta el lugar (90 kms de distancia) y me trajo su cadena de la Tornado, pero no fue posible arreglar el desperfecto porque la cadena es sin o-ring y el enganche es más chico, y cuando intentamos colocarle la cadena nueva era corta, la cuestión que tuve que decidir dejar la moto en un taller metalúrgico con la correspondiente angustia de que cuando volviera no la encontrara, y montar la moto de Stella (Zanella RX 150) y emprender la ruta hacia San Francisco, mientras ella iba con Samurai y Ruth en el auto. Una vez allí descansamos un momento (20:30 hs aproximadamente) y vuelvo a subirme a la moto de Stella para volver a Villa María mientras ella se tomaría un ómnibus, cosa que no ocurrió porque el último coche había salido a las 20:00 hs por lo cual se tuvo que quedar en casa de mi amigo Sanpachense quien muy amablemente volvió a demostrar su grandeza. En fin, siendo las 00:00 hs arribé a Villa María muy cansado y destrozado anímicamente por la falta de previsión, alrededor de la 01:00 hs pude acostarme a dormir ya que a las 06:00 hs tenía que levantarme para trabajar, por supuesto que dormí muy mal y ni bien llegué a mi trabajo hablé con mi jefe para pedirle que me permitiera faltar el martes 16 para buscar la moto, habíamos quedado con Samu en que yo iba a San Francisco en ómnibus y desde allí nos trasladamos a San Jerónimo del Sauce y traíamos la moto en el tráiler que él posee, pero mi hermano se ofreció para buscar la moto en la combi Peugeot Boxer que tiene, me pareció la idea más acertada ya que a la moto la traía atada y además no molestaba a Samurai que ya había hecho más que suficiente, y así lo hice, por suerte todo salió bien.
Lo bueno
En primer lugar, rescatar la actitud, predisposición y voluntad de Samurai y Ruth quienes sin dudarlo me prestaron su auxilio, en segundo lugar a Stella y Tato quienes me hicieron el aguante y trataron de solucionar el inconveniente, en tercer lugar a esos lugareños que siempre encontramos en los pueblito que, sin conocerte te dan una mano, te prestan una herramienta a sabiendas que no la pueden volver a ver, pero sin embargo confían en tu palabra, por último al dueño del taller metalúrgico quien me permitió guardar la moto y que cuando volví la encontré en las mismas condiciones que la dejé, cosa poco visto en estos días. A todos ellos muchísimas gracias por demostrarme que todavía existen gente de buen corazón.
Lo malo
Mientras estábamos varados en la ruta habíamos colocado los cascos en el suelo, señal acostumbrada entre los moteros que tienen problemas con sus máquinas, y pasaron por el lugar no menos de 30 motos quien muy amablemente nos saludaban con sus bocinas pero NINGUNO SE DETUVO a preguntar si teníamos problemas, no los culpo, tal vez no saben o no tuvieron la posibilidad de conocer las costumbres moteras en la ruta.
Para los que leen esto les pido que si ven en la ruta a un motero parado en la banquina ¡por favor! Deténganse aunque sea para preguntar si necesita ayuda (por más que no la puedan dar) por lo menos le van a trasmitir la sensación de que no está solo en la ruta.
Espero que este relato sirva para que los moteros que lo lean tomen conciencia de que deben ser previsores en cuanto a lo mínimo que deben llevar en la moto a la hora de emprender un viaje.
Un abrazo
PD: Les dejo una fotos del enganche roto
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Así que si me hacen una seña, paro, sino saludo y sigo.
... ¡¿Para cuando una macana?! Loco, rompé con la monotonía, dejá de ser tan buen tipo, garcá a algún twistero alguna vez como para variar
, una persona a la que cuesta encontrarle un defecto