En mi país se dice: La pistola, el caballo y la mujer, no se prestan.
Lo más cercano al caballo (y se alega que quizá a la pistola) es la moto.
Luego entonces: No la presto. Punto.
Aunque debo confesar que me caracteriza un egoísmo legendario. Quizá con el tiempo cambie de parecer pero por el momento sigo en lo dicho.
Saludos y suerte.