Y sin embargo, pensar que si nos transportáramos con nuestra Twister a España o al resto de Europa, no nos miraría ni el loro, los que repararan en nuestra presencia nos catalogarían automáticamente como que estamos trabajando de mensajeros con la moto... mas o menos parecido a lo que sucede acá cuando andás en una cub.
La cuestión es que: podrán haber motos más grandes y espectaculares, está la Hornet, la GSR... pero para nosotros acá en esta pobre y devaluadísima Argentina, el haber llegado a una Honda Twister, con su costo igual al europeo pero comprada con ingresos cuatro o cinco veces menores a los de Europa, debe hacernos sentir orgullosos de nuestro logro, y medirlo en términos locales, es decir: TENEMOS Y VAMOS ANDANDO EN UNA MOTAZA DE LA P. MADRE, DE LO MEJOR QUE HAY, ANDO ARRIBA DE UN FIERRO IMPRESIONANTE.
Esa es mi filosofía, mi sensación cuando manejo mi Twister