Una monja, en necesidad de usar un sanitario, entra en un pub. El local es bullicioso, con música alta y conversaciones de los parroquianos. Por momentos las luces se apagan y el local entra en un frenesí de gritos. Sin embargo cuando los clientes vieron a la monja, el salón quedó en un silencio congelante. La monja se dirige al cantinero y pregunta: "Podría utilizar su servicio higiénico?"
El cantinero le responde: "O.K. Pero deseo advertirle que allí hay una estatua de un hombre desnudo, cubierto solo con una hoja de parra, cuyo miembro viril parece muy real..."
"Bueno, en ese caso miraré para otro lado", dice la monja.
Dicho eso, el cantinero le indica donde se encuentra el baño Después de algunos minutos, regresa la monja y recibe un muy caluroso aplauso. Ella dirigiéndose al cantinero le dice: - No entiendo, ¿por qué me aplauden si solo fui al servicio? - Bueno, bueno... Ellos saben que ahora usted es una de los nuestros !... ¿Le ofrezco un trago? - No, Gracias !... pero aun no logro comprender... -dice perpleja. Riéndose el cantinero responde: - Hermana, cada vez que alguien levanta la hoja de parra, se apagan todas las luces... vamos, tómese el trago
Desesperado, el Jefe mira el reloj, y temiendo ya que su secretario no llegaría a tiempo con la carpeta de informaciones cruciales para la reunión de directorio que estaba dando inicio, toma el celular y llama al bendito pelotudo:
HOOLAGRRR!" ...pero atiende una voz de nene.. bajito.. casi un susurro... Hola.. tu papá está? Tá..." responde susurrando. Puedo hablar con él? No. Le contesta bien bajito. Medio descorazonado, el jefe trata de hablar con un adulto: Y tu mamá..? Está por ahí? Tá. Responde susurrando Ella puede hablar conmigo? No.. ma tá ocupada. Hay alguien más ahí con vos? Tí... susurra. Quién? La pulitía... Sorprendido, el jefe continúa: ¿ Qué está haciendo la policía allí ? Tán convetando co mi papi, co mi mami y com bombelo En esto oye un gran ruido del otro lado de la línea.. el jefe pregunta asustado: ¿ Que ruido es ese ? É’ licópito UN HELICÓPTERO...AHH?!!!" ..tí.. y co’muto teñore pulitía. ¡¡¡VIRGEN SANTA!!! QUÉ ESTÁ PASANDO AHÍ ?!!!" El jefe pregunta desesperado... ...la vocecita susurra con una risita maliciosa...
Llega el paisano al rancho y le dice a su china: “¡Desvístase, m’ija!”
La mujer, muy obediente, aunque algo asustada, se desviste.
Entonces el paisano comienza: “Dos ojitos, una naricita, una boquita, dos orejitas, dos tetitas, el "sapito", un culito y… dos piernitas. Listo, m’ijita.a. Vístase nomás.”
Ella lo mira intrigada y le pregunta: “¿Acaso se volvió loco, mi negro?
“No, m’ija” –responde el paisano y agrega: “Sólo estaba haciendo inventario. Lo que pasa es que andan diciendo por ahí que a usted se la están comiendo…”
Él esta tumbado, medio tirado en el sillón. La camiseta sin mangas, deja notar una enorme barriga cervecera. Con los pantaloncitos cortos y las zapatillas de dedo, sus peludas piernas descansan sobre el cojín del suelo. La barba no afeitada del fin de semana, el brillo del sudor en su cara y el poco pelo que le queda despeinado, terminan de describir la estampa... En la mano, una cerveza. En la otra, el mando del televisor. En la mesa, dos latas de cerveza ya vacías, el cenicero lleno y un plato con cáscaras de maníes. El cigarrillo, colgando de la comisura de la boca. Viendo el partido de fútbol en la televisión, apenas dice ni hace nada si no es para acordarse de la familia del árbitro. Ella sale de su habitación, monísima. Guapa, elegante, arreglada y perfumada, pasa por delante de él cuando le pregunta: ¿Adónde vas tan arreglada...? Y ella le contesta: A dar un paseo con mis amigas.... Antes de salir por la puerta, se detiene un momento, se queda mirando el lamentable cuadro y hace, en alto, esta pregunta: ¿Será posible que yo algún día vuelva a amarte? A lo que él, sin apartar los ojos del televisor, responde:
Se encuentran dos abogados en el garaje de un motel y advierten que cada uno anda con la mujer del otro. Pasada la incomodidad inicial, uno le dice al otro en tono algo solemne y con cuidada dignidad: Estimado colega, creo que lo correcto sería que mi mujer venga conmigo a mi auto y que su mujer se vaya con usted al suyo. El otro le responde al primero: Coincido en líneas generales con su planteamiento, querido colega. Quizás eso sería lo correcto, pero no estoy seguro que sea lo justo porque ustedes están saliendo y nosotros estamos entrando.