En enero ellos envidiaban mi inyección a los 5 mil metros de altura en Abra del Acay y yo envidiaba su sexta en llanuras.
El lunes compré la nueva CB 250 y ahora tengo la sexta y la inyección más un hermoso disco trasero. Nos estamos conociendo pero realmente en poquitos kilómetros me doy cuenta que aunque tenga esos casi dos caballitos menos que su antecesora me está brindando una enorme satisfacción cada mañana cuando engrano primera.
Bueno...no los abrumo más con mi ego ya que en realidad estoy acá para aprender ya que tengo unas cuantas dudas sobre mi nueva montura que seguro los que ya hacen más tiempito que yo la tienen de a poco me irán ilustrando.
Antes que nada les comento que soy de hacerle yo mismo cuanto mantenimiento pueda dejando en manos de especialistas lo que no sepa únicamente.
Un saludo y que los vientos soplen del lado de la patente para todos ustedes